¿QUÉ ES EL ALZHEIMER?

Todos hemos oído hablar del Alzheimer, todos sabemos que es una enfermedad terrible y que no tiene cura… pero cuando nos  confirman  este diagnóstico para un familiar nuestro comienza una nueva vida tanto para el paciente como para el resto de la familia.

El  Alzheimer, al igual que otros tipos de demencia, se da típicamente en personas mayores. Por eso se utiliza con frecuencia el término demencia senil, este término no quiere decir más que eso mismo: pérdida de funciones intelectuales (demencia) en los ancianos (senil).

Lo que ocurre es que una persona hasta ahora completamente normal, comienza a perder la capacidad intelectual para hacer tareas que antes hacía y, en muchos casos, cambia su carácter.

Todo esto hace que progresivamente le resulte más difícil llevar su anterior vida normal, desde rendir plenamente en el trabajo hasta leer o hacer las tareas domésticas. El proceso, aunque puede variar de intensidad, es persistente. Una demencia puede presentarse de forma rápida, pero la inmensa mayoría de los casos se trata de un proceso lentamente progresivo.

Para comprender mejor porqué se producen los síntomas característicos de las demencias resulta útil repasar previamente como funciona nuestro cerebro. Al fin y al cabo, la demencia es la manifestación de un daño cerebral orgánico que afecta a sus funciones más importantes.

El cerebro es el  órgano encargado de recibir todos los estímulos, tanto del mundo exterior como de nuestro propio organismo y de responder adecuadamente mediante actos más o menos complejos.

La existencia de una intrincada y compleja red de neuronas y sus múltiples sinapsis (conexiones) es lo que en último término mantiene las funciones cerebrales. El cerebro por tanto funciona como un conjunto interrelacionado, como una gigantesca red, aun que existan áreas especializadas en distintas funciones. De esta forma, hay zonas que controlan el movimiento voluntario, otras las sensaciones táctiles, auditivas o visuales, otras la atención…

En 1992, la organización Mundial de la Salud define la Enfermedad de Alzheimer como una dolencia degenerativa primaria de etiología desconocida, que representa rasgos neuropatólogicos y neuroquímicos característicos. Fijándonos en los términos se dice que es:

  • Demencia: Porque es un deterioro global de las funciones intelectuales y mentales.
  • Degenerativa: Porque las neuronas se deterioran hasta morir.
  • Primaria: Porque no es secundaria a una causa determinada, no se conoce la causa. Pero hay tres cosas que sí parecen estar claras:

1)    existe una pérdida de neuronas.

2)    se forma una sustancia llamada “amiloide” que se deposita en el cerebro.

3)    Los neurotransmisores cerebrales se encuentran disminuidos, y la más importante disminución corresponde a la acetilcolina.

Esta enfermedad es la demencia senil más frecuente. Afecta a la memoria, las habilidades, el lenguaje y progresivamente a otras facultades. Mientras otras demencias son reversibles y tratables, ésta no lo es.

Suele aparecer a partir de los 65 años, aunque existen enfermos de 50, 40 años o incluso más jóvenes.

A más edad mayor es la probabilidad de padecer la enfermedad y aunque es más común en mujeres por su mayor expectativa de vida, ni el sexo de las personas ni su  proceso normal de envejecimiento la producen.

Los años provocan problemas de memoria que no tienen porque constituir Alzheimer, sin embargo ante cualquier sospecha o duda lo mejor es acudir a un profesional médico  que valore la situación.

 

SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

 Los síntomas de alerta de la enfermedad de Alzheimer se pueden enumerar en:

  1. Pérdida de memoria.
  2. Dificultad para realizar tareas sencillas.
  3. Problemas en el lenguaje.
  4. Desorientación espacio temporal.
  5. Pérdida de iniciativa.
  6. Dificultad para el pensamiento abstracto.
  7.   Colocar cosas en lugares inadecuados.
  8.  Cambios de humor y conducta, insomnio.
  9. Cambio de personalidad.
  10. Trastorno del juicio, alteraciones de la sensopercepción  (delirios) y alucinaciones.

Es muy importante recordar que cada persona es distinta y no tiene porque manifestar todos los síntomas. La lista tampoco refleja el orden de aparición en relación a la evolución de la enfermedad, aunque el primer síntoma más frecuente suelen ser los olvidos.

Los síntomas aparecen en la primera fase de la enfermedad (más o menos 3-4 años) y se intensifican en la etapa intermedia (aprox. 2-3 años). En la fase final los problemas son distintos (aprox.2-3años) y se agravan progresivamente hasta el fallecimiento.

El trastorno se inicia, de manera insidiosa y lenta, que evoluciona progresivamente durante un período de algunos años. El período evolutivo puede ser corto (2 o 3 años), pero en ocasiones es bastante más largo. Puede comenzar en la edad madura e incluso antes, pero la incidencia es mayor hacia el final de la vida.

En los casos en que la enfermedad comienza antes de los 60 a 70 años es posible que se tengan antecedentes familiares de una demencia similar y el curso es más rápido.

Los síntomas son diferentes según el tiempo y la rapidez con que se desarrolla. La evolución de la enfermedad suele ser bastante lenta, y clásicamente se distinguen tres fases diferentes en las mismas:

FASE 1 O ALZHEIMER LEVE

La enfermedad suele desarrollarse tan poco a poco que, al principio, nadie se da cuenta de que algo va mal. A pesar de que pueden ser distintas en cada paciente, quizá  las señales de alarma más tempranas podrían resumirse en tres:

  •   pérdida de memoriaes el déficit esencial y más precoz. Es la alteración fundamental y suele empezar con dificultades para recordar los hechos mas recientes para posteriormente también los recuerdos más antiguos. En esta fase aparecen con frecuencia los despistes, como dejarse el fuego encendido, no llevarse el monedero a la compra…inicialmente se achacan a la edad, pero cuando estos fallos son más evidentes y se dan cuenta de que estos no son normales es cuando se acude al médico para consultar
  • alteraciones psíquicas y de la personalidades frecuente que el enfermo tenga dificultades para enfrentarse a las tareas nuevas o para tomar decisiones cotidianas. Las alteraciones de carácter o forma de ser son frecuentes y así pueden darse cambios como volverse desordenado, apático, desinhibido, etc, o acentuarse los que ya tenía, por ejemplo, si era desconfiado, se volverá más, si era meticuloso se pasará el día limpiando. Puede haber  problemas afectivos, sentirse triste y deprimido o también más alegre de lo normal. También puede encontrarse irritable y agresivo.

De todas formas, sobre todo en los primeros momentos de la enfermedad, el paciente se da cuenta de que le pasa algo, sufre por los cambios que padece, le asustan  e intenta generalmente disimularlos. Dice que se encuentra bien, que no le pasa nada, oculta sus síntomas y puede llegar a no querer a ir al médico.

FASE II O DEMENCIA MODERADA

Los síntomas se hacen mucho más evidentes y les impiden realizar muchas de las actividades de la vida cotidiana. Aparecen:

  •  fallos importantes de memoria,  en esta fase están afectadas tanto la memoria reciente como la memoria remota. De hecho, en determinados momentos, puede llegar a parecer que el paciente vive en el pasado. Puede llamar a su marido como a su padre, puede creer que vive en el pueblo cuando hace mucho que vive en la ciudad. Y en cuanto a la orientación, no sólo puede llegar a perderse fuera de casa, sino también dentro de ella.
  •  disminución de autonomía e independencia personalla autonomía en esta fase se pierde, necesitando ayuda para lavarse, vestirse, comer adecuadamente y a horarios regulares, etc. Se va  haciendo dependiente de otra persona para realizar las actividades cotidianas.
  • Afasia, apraxia y agnosia, la afasia consiste en un lenguaje vago e impreciso, dando rodeos para contestar a lo que se le pregunte. También puede que llamen a una cosa por el nombre de otra. La apraxia consiste en la dificultad que tienen estos enfermos para la coordinación de los movimientos. Esto se pone de manifiesto a la hora de realizar un dibujo sencillo, escribir, peinarse, abrochase un botón, encender una cerilla. La agnosia consiste en la pérdida de la facultad de reconocer objetos y personas. Esto es especialmente doloroso para la familia.

FASE III O DEMENCIA SEVERA

En esta fase se acentúan los síntomas de las anteriores y aparecen otros de carácter neurológico ya que se altera la función motora. Los enfermos están en situación de dependencia total, presentan trastornos en la capacidad de tragar (deglución), lo que hace difícil la  alimentación. No puede andar sin apoyo y necesitará la silla de ruedas. En esta fase también hay incontinencia de esfínteres, por lo que precisará de pañales. Otros trastornos de conducta son la dificultad par dormir y los gritos que a veces emiten, se pueden mostrar también irritables y agitados.

A pesar de todo, en esta fase, los enfermos siguen siendo capaces de percibir cariño (sobre todo las caricias y el contacto físico) y valorar, a su manera, la presencia de compañía. No hay que olvidar que la sonrisa es una de las últimas manifestaciones en desaparecer y curiosamente una de las primeras en aparecer

La progresión de la enfermedad es lenta y gradual, con una duración media de diez años hasta llegar a los momentos finales, de extrema debilidad. De hecho, la muerte suele ser por complicaciones intercurrentes, como por ejemplo una neumonía después de un cuadro gripal.

 

DIAGNÓSTICO DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Lo más frecuente es que los familiares acudan al médico de atención primaria tras detectar los primeros síntomas, es importante la detección precoz de la enfermedad en cuyo caso el facultativo de cabecera derivará al paciente al servicio especializado en neurología, es decir al geriatra.

Todavía no existe una prueba definitiva que permita el diagnóstico exacto de la enfermedad, sin embargo existen una serie de características propias de los enfermos de alzheimer que permiten a los médicos diferenciar esta enfermedad. El facultativo/a especializado/a realizará una evaluación clínica del enfermo en base al siguiente protocolo:

  •  Primero se hace un estudio minucioso de la información que proporciona la familia. Es decisivo el papel de los familiares por ser quienes mejor conocen al paciente y la información que aportan sobre los problemas (cuando aparecieron, con qué intensidad y cómo evolucionaron) es esencial para la evaluación. Los enfermos con frecuencia no son conscientes de sus problemas, suelen quitarles importancia e incluso los niegan.
  • Se realiza una entrevista a través de la cual el facultativo/a hace lleva a cabo una exploración detenida del enfermo.
  • A través de pruebas exploratorias (habituales: analítica, Tomografía Axial Computerizadas o TAC, Resonancia Magnética  o RM cerebral  y opcionales: punción lumbar, Electroencefalograma o EEG, Tomografía  o SPECT y PET) los especialistas determinan el estado físico del paciente con respecto a la enfermedad.
  • Se hace una valoración del deterioro cognitivo a través de test psicológicos, cuyos resultados serán orientativos para exámenes posteriores.
  • Se valora la afectación de la capacidad de denominar objetos.
  • Se observan las alteraciones de la comprensión verbal, de la fluidez verbal, de la distinción de las cosas por su especie y de la orientación visuespacial.

TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Actualmente no existe un tratamiento farmacológico que cure la enfermedad de Alzheimer, aunque si existen tratamientos (farmacológicos y terapeúticos) que hacen más lenta la progresión de la enfermedad en sus etapas más tempranas.

Básicamente los tratamientos con medicamentos, por supuesto siempre bajo prescripción médica, son los siguientes:

 

PRINCIPIO ACTIVO Donepecilo Rivastigmina Galantamina Memantina
INDICACIÓN EA leve a moderada EA leve a moderada EA leve a moderada EA leve a moderada
NOMBRE COMERCIAL Aricept ExelonPrometax Remynil EbixaAxura
EFECTOS SECUNDARIOS Náuseas, vómitos, diarrea, fatiga, sensación de mareo, pérdida de peso y cefalea Mareo  y ansiedad

 

En cuanto al tratamiento no farmacológico o  atenciones terapéuticas son de ayuda inestimable los talleres de estimulación física, cognitiva y ocupacional. Del mismo modo que realizamos rehabilitación después de un traumatismo o una lesión, la rehabilitación mental es posible, efectiva y necesaria para retrasar los síntomas y mantener las capacidades de los enfermos.